Con un mensaje nítido contra las injerencias, la guerra, el uso de la fuerza de forma arbitraria y el descontrol de las redes sociales, que fomentan la desinformación y el odio, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en su calidad de líder de las fuerzas socialdemócratas del mundo, cerró los encuentros que encabezó estos días en Barcelona, tanto la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia (a la que acudió la presidenta Claudia Sheinbaum) como la primera Movilización Progresista Global (GPM, por sus siglas en inglés).
Sánchez comparte liderazgo con el brasileño Lula da Silva, que han impulsado ambos encuentros para “crear comunidad” y “dar esperanza” a sus seguidores. De hecho, eso se vio en la plenaria final, a la que no sólo acudieron los más de mil delegados y representantes de formaciones políticas y organizaciones civiles de todo el mundo, sino que también acudieron ciudadanos y militantes de base, más de 6 mil, que siguieron a través de una pantalla gigante las palabras de sus líderes.
Mucho ruido y muchos tuits
El mandatario español mostró su preocupación porque “hoy vemos una peligrosa normalización del uso de la fuerza”. El foro multilateral tuvo una gran respuesta por parte de la comunidad internacional, al estar representados hasta 20 países, incluidos 15 presidentes y primeros ministros, como la mexicana Claudia Sheinbaum, el brasileño Lula da Silva, el colombiano Gustavo Petro, el sudafricano Cyril Ramaphosa, el uruguayo Yamandú Orsi, además de altos representantes de los gobiernos de Alemania, Austria, Letonia, Ghana y República Dominicana, entre otros.
Así lo explicó el mandatario español: “La democracia no puede darse por sentada. Hoy vemos una peligrosa normalización del uso de la fuerza. Dentro de nuestras sociedades crece la desigualdad y la desinformación. El riesgo es que la democracia se vacíe por dentro. No basta con resistir, tenemos que proponer, liderar, tenemos que demostrar que la democracia se puede fortalecer”.
Además, lanzó una advertencia a la extrema derecha: “La ultraderecha y la derecha lacaya hacen mucho ruido, muchos tuits. Pero estos ultras no gritan porque estén ganando, gritan porque saben que su tiempo se acaba. La derecha no lidera, la derecha languidece. La gente se está dando cuenta de que no tienen proyecto, de que no tienen soluciones. Sólo han traído guerra, inflación, desigualdad y fractura social, así que el tiempo de la internacional ultraderechista y de su derecha servil ha llegado a su fin”.
Sánchez propuso reformar las instituciones internacionales, especialmente la ONU, que además, a su entender, ahora debe ser presidida por una mujer. “Creemos en un orden internacional basado en reglas. Pero el sistema multilateral necesita renovarse. La ONU sólo podrá sobrevivir si representa la realidad. Necesitamos una ONU más democrática, más representativa. Ha llegado el momento de que la ONU sea renovada y dirigida por una mujer”, afirmó.
“La tecnología nos divide”
También recordó otra de las prioridades de este foro: “La tecnología no se gobierna sola. Sin reglas, la tecnología nos divide. No podemos aceptar que la desinformación condicione nuestras sociedades o que los algoritmos premien el odio”.
El otro impulsor del foro, el brasileño Lula, volvió a expresar su preocupación ante la zozobra que vive el mundo, porque “un presidente”, a través de mensajes en redes sociales, es capaz de “amenazar al mundo declarando guerras”, en clara alusión a Donald Trump, si bien su nombre no se pronunció en ningún momento por los mandatarios y representantes populares.
El brasileño afirmó: “No podemos despertar todos los días en la mañana e ir a dormir por la noche siempre con el tuit de un presidente amenazando al mundo, declarando guerras”. Además, señaló que “es el momento de la historia de mayor cantidad de conflictos armados en el mundo después de la Segunda Guerra Mundial, y el Consejo de Seguridad de la ONU no se reúne. Y cuando propones una cosa, hay el veto y no prospera. Yo estoy en esta lucha porque yo sé que individualmente no tenemos salida para ninguno de nosotros y porque la democracia está perdiendo credibilidad, porque muchas veces no dio respuestas a los anhelos de la sociedad”.
Además, el presidente de Brasil lamentó la situación de Cuba, al señalar: “el pueblo de cada país va a encontrar su forma de hacer democracia, pero lo que nos motiva con mucha fuerza es la cuestión del multilateralismo y la relación entre las naciones.
“Eso es lo que me preocupa, porque el tema que estamos discutiendo aquí podría discutirse en la ONU, ¿y por qué no se está haciendo?, porque hoy la ONU no representan a aquello para lo que se creó, porque los cinco miembros del Consejo de Seguridad, los miembros permanentes, que cuando se creó era para garantizar la paz del mundo después de la Segunda Guerra Mundial, después se transformaron en los señores de la guerra.
“Y la ONU, que tuvo fuerza para crear el Estado de Israel, no tiene fuerza ni siquiera para mantener el Estado palestino. No tiene fuerza ni para marcar las tierras demarcadas por Naciones Unidas. Lo que vamos a discutir aquí es si el mundo va a seguir de la forma que está o si vamos a intentar cambiar el mundo. Ningún presidente de ningún país, por muy grande que sea, tiene derecho de imponer reglas a otros países. Ninguno. Y los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU deben reunirse para cambiar su comportamiento”.
El vicecanciller alemán, Lars Klingbeil, socialdemócrata, hizo un llamado a las fuerzas progresistas a unirse a nivel internacional, tal como lo ha logrado en los últimos años la ultraderecha. “La extrema derecha se organiza más allá de fronteras y continentes, y nosotros debemos hacerlo también”.









