OAXACA. – Lo que debieron ser unas vacaciones de ensueño en el sur del país se transformaron en una pesadilla de fierros retorcidos y luto. Entre el caos y el estruendo del descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca, se confirmó el fallecimiento de Rogelio Luna Luna, originario de Caborca, Sonora, quien perdió la vida junto a su esposa mientras disfrutaban de un viaje familiar.
El saldo del horror
El accidente, que ha sacudido la infraestructura ferroviaria del país, dejó una estela de dolor difícil de cuantificar: 13 personas fallecidas y 98 heridos que fueron distribuidos en diversos hospitales de la región.
Rogelio, conocido en su comunidad por su espíritu trabajador, no pudo sobrevivir al impacto. Su esposa también pereció en el lugar, dejando una marca de tragedia para la familia Luna. La única luz de esperanza en medio del siniestro fue su hija, quien tras ser atendida de emergencia por las brigadas de rescate, logró ser estabilizada y ya fue dada de alta.
Movilización oficial e investigaciones
La magnitud del desastre atrajo de inmediato la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien arribó a la zona del desastre para supervisar las labores de rescate y asegurar apoyo a los deudos.
Por su parte, la Fiscalía General de la República (FGR) ya tomó las riendas del caso. Peritos especializados trabajan en la zona para determinar qué causó el descarrilamiento:
¿Falla mecánica en el convoy?
¿Estado de las vías en el tramo oaxaqueño?
¿Error humano en la operación?
Consternación nacional
La noticia ha corrido como pólvora en el norte del país. En Caborca, de donde era originario Rogelio, así como en Mexicali y el resto de Sonora, el sentimiento es de profunda tristeza y exigencia de justicia. Las redes sociales se han inundado de mensajes de apoyo para la joven sobreviviente, quien ahora enfrenta el regreso a casa sin sus padres.
La nación entera voltea la mirada hacia Oaxaca, esperando respuestas claras sobre una de las peores tragedias ferroviarias de los últimos años.










